PEDREGALEJO.es - Periódico Digital de Málaga - Domingo, 1 de agosto de 2010
 

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RADIO NACIONAL EN MALAGA

En la imagen de arriba, los componentes de Radio Nacional de España en Málaga,recién inauguradas las instalaciones de Muelle de Heredia 10, en 1949. En el grupo, presidido por el gobernador civil de la provincia, Manuel García del Olmo, figura el director de la emisora y por entonces también director del diario Sur, Francisco Sanz Cagigas; Antonio Carmona, Victoriano Frías, Claudio Grondona,Mª Isabel Márquez, Saly González, Mª Carmen Arrondo, Antonio Barceló, entre otros muchos personajes de la única emisora de radio que tuvo Málaga hasta bien entrada la década de los cincuenta.



EL ORIGEN DE RADIO NACIONAL DE ESPAÑA EN MALAGA

El origen de Radio Nacional de España en Málaga está en la entrada de las tropas de Franco el 8 de febrero de 1937 en Málaga. En la calle Lazcano tenia su sede EAJ-9, Radio Málaga, de propiedad privada y que fue, como indica el número, la novena que se instaló en España. Las primeras emisoras de radio en España datan del año 1924. Desconozco cuando empezó la de Málaga y el nombre de sus propietarios. Los vencedores se incautaron de la emisora y de las pocas pertenencias que tenían.Un mes antes, el 19 de enero del citado año de 1937, se había fundado Radio Nacional de España.

En 1942, las primeras emisoras incorporadas a la red de Radio Nacional de España (Madrid,La Coruña,Málaga,Huelva y Barcelona) cambiaron el indicativo, agregando al de Radio Nacional de España, algo asi como “de la red española de radiodifusión” ,REDERA.. Poco tiempo después se incorporaron a REDERA, Valencia, Sevilla y Cuenca. Tenia, la emisora de Málaga,una potencia 200 watios. Aunque no tengo datos exactos.”

Muchos años después, cuando se restituyeron a sus legítimos propietarios los bienes incautados, recuerdo que a los propietarios de EAJ-9 les devolvieron “cuatro cachivaches” sin valor alguno, salvo el sentimental, y los pocos discos de pizarra que se conservaban eran inservibles. De este capítulo, no conozco nada más.

En 1939,la emisora se trasladó al Palacio de la Aduana, sede del Gobierno Civil. A la emisora de onda media se agregó una de onda corta de 500 watios de potencia. La OC era muy difícil oirla en Málaga, por las amplias zonas de sombra; sin embargo el sonido llegaba prácticamente a todo el mundo. A lo largo del tiempo, se acomodaron controles de audiencia de todo el continente americano, Australia, Filipinas…, la OC tenía como objetivo destacar la nueva España, surgida tras la Guerra Civil. El encargado de llevar este mensaje al mundo, era José María Amado Arniches. En Málaga se oía solamente la O.M.

Los primeros servicios informativos (entonces la radio local se limitaba a la música, las retransmisiones de partidos de fútbol, toros y teatro…). Corrieron a cargo de Matias Prats, que había ingresado a finales de 1939, y de Angel Conejo Alonso, periodista de Sur. En aquella época colaboraba Enrique Llovet, Julio Mathias,Julio Trenas y escritores que poco a poco se fueron a Madrid en busca de nuevos horizontes.


Enrique Llovet

El primer programa de cierto empaque que se hizo en Málaga fue La Farola, en el que colaboraban Jose Salas y Guirior, Rafael Lafuente,Victoriano Frias Ovalle, Alfonso Canales…El programa tuvo tanta repercusión, que a los pocos meses empezó a editarse en forma de revista semanal o quincenal con el título de “La Farola de papel”.


Rafael Lafuente

Desde 1944 formaba parte de RNE, y en 1948 se inició la instalación de una emisora de 5 Kw en el monte Gibralfaro con una antena de 72 metros,que unida a la altura del monte suponía una considerable altura . El poste figuraba en los mapas de navegación, su visibilidad era superior a la de la farola de Málaga.

A finales de 1949 se inauguraron los nuevos estudios instalados en dos pisos corridos de la primera planta del número 10 de la Avenida de Manuel Agustín Heredia, donde permaneció por espacio de 39 años.

“En 1965, cuando el Ayuntamiento de Málaga proyectó la construcción de un auditorio en el interior del castillo de Gibralfaro, (que en 2006 todavía no se ha construido ni se construirá porque el proyecto no prosperó) donde estaba el emisor y la antena, se ordenó el desalojo inmediato. Se hizo un traslado provisional a la zona de los depósitos de agua de Fuente Olletas. Y en 1966 se inauguró la nueva sede en terrenos cercanos al campo de golf de de Torremolinos, en un solar de 30.000 metros cuadrados cedidos por la subsecretaría de Turismo, donde continúan en 2006. Se instaló una emisora Marconi ,de 10 kw con antena en T, soportada por dos torres de 25 metros, altura máxima permitida por el Ministerio del Aire, por la proximidad del aeropuerto militar y civil. Con la inauguración, RNE en Malaga, que emitía solamente el primer programa en OM, amplió su cobertura con el segundo y tercer programa en FM. O sea, Radio-2 y Radio-3.”


Enrique Llovet Sánchez (Málaga, 1917)

Cursa estudios de Derecho y de Filosofía y Letras en las universidades de Granada y Madrid, respectivamente. Escritor, periodista, diplomático y crítico de teatro. Forma parte del grupo de jóvenes intelectuales colaboradores de la incipiente Radio Nacional en Málaga, tras concluir la contienda civil. En 1950 ingresa en la escuela Diplomática. Años antes se inicia en el periodismo en el diario Sur de Málaga; más adelante colabora en Prensa Española (ABC) en Madrid, donde ejerce la crítica teatral.

Con el seudónimo de Marco Polo publica las crónicas de la guerra de Oriente Medio (estos trabajos son traducidos en distintos medios de comunicación de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia y Alemania). Fue crítico de teatro de Televisión Española y del diario Informaciones. Con su libro "España viva" (una guía literaria y turística) obtiene el Premio Nacional de Literatura en 1967. Ha dirigido las revistas literarias "Mirador" de la Cadena Ser, y "Romance", de Radio Nacional de España. En esta época ejerce la Cátedra de Teatro "Tirso de Molina".

Enrique Llovet ha adaptado con enorme éxito un gran número de obras teatrales, como "Tartufo", de Moliere, y "El último romántico", de José Teschasche.Realiza adaptaciones de los clásicos greco-latinos (Eurípides, Esquilo, Sófocles). Algunas de estas adaptaciones las hace en colaboración con el crítico teatral Alfredo Marquerie y con el periodista Huberto Pérez de la Osa.

Tiene en su haber numerosos premios, como el "Mariano de Cavia" de Periodismo, Premio Nacional de Radiodifusión, de Cinematografía, de Teatro. Es autor de, entre otros títulos, de "Elizondo", "Oriente Medio", "Lo que sabemos del teatro", "Donaires de piedra y el agua", "Operación C-1" y "Los últimos de Filipinas" con célebre canción incluida. "Yo te diré, por qué mi canción, te nombra sin cesar..."

Recibió la Medalla de Oro del Ateneo de Málaga en 1995.La Diputación Provincial de Málaga otorgó el nombre de Enrique Llovet al Premio de Teatro que patrocina el Area de Cultura y Educación.



Julio Trenas


Jose Salas y Guirior


Juan Martín Navas


El locutor deportivo Juan Martín Navas,que inició sus actividades en Málaga, en plena retrasnmisión de un partido de fútbol, Al marchar a Madrid, su voz alternó con las de Matías Prats y Enrique Mariñas en los encuentros disputados por la Selección Española de Fútbol.


MATÍAS PRATS

Locutor y voz del No-Do, nació en Villa del Río el 4 de diciembre de 1913. Hijo de una familia modesta, a los 14 años ingresó en el Instituto Provincial de Málaga, en calle Gaona, donde realizó los estudios de Bachillerato. Posteriormente, se graduó como perito en la Escuela Industrial y en 1949 como periodista en la Escuela Oficial de Periodismo.

Desde muy joven quería ser periodista, profesión que inicia en noviembre de 1939 en la emisora de Radio Nacional en Málaga al aprobar unas oposiciones que estuvo a punto de no superar por tener dificultades para pronunciar la zeta. Desde entonces, era característico en su voz la sustitución de zetas por efes.

Su primer trabajo fue deportivo. Retransmitió el partido de fútbol Betis-Málaga y este fue el inicio de su carrera como periodista deportivo, en la que ha alcanzado las cotas más altas. En 1943 ya ocupó cargos de responsabilidad en el ente público, al ocupar la jefatura del Departamento de Realización de Emisiones en RNE. Asimismo, en el periodo comprendido entre 1947 a 1971 fue director del NODO.

Entre sus intervenciones más recordadas, estará siempre la retransmisión del gol de Zarra frente a Inglaterra, en los mundiales de fútbol de 1950 en Brasil. Además, fue uno de los primeros rostros en aparecer en televisión en España.

En 1945, y con motivo de la inauguración de las emisoras nacionales en Arganda, se traslada a Madrid. En la capital de España fue nombrado, en 1947, jefe del Departamento de Realización de Emisoras de Radio Nacional de España (RNE) y en 1954, jefe de Emisiones de la misma emisora.

De 1947 a 1971 fue redactor-locutor de No-Do (Noticiarios y Documentales Cinematográficos), donde llegó a ser director en 1974 en sustitución de Rogelio Díez Alonso, puesto en el que permaneció hasta 1976.

Como periodista deportivo, ha marcado un hito en la historia de la radio española, de la que se le ha considerado maestro. Su potente voz y su capacidad descriptiva le dotaron de un estilo diferente que pronto se institucionalizó.

Matías Prats y Antonio Carmona ante el micrófono de aquella Radio Nacional en Málaga de principios de los cuarenta.

Su voz retransmitió famosos goles como el de Zarra el 2 de julio de 1950 desde el estadio de Maracaná en Río de Janeiro, durante el partido España-Inglaterra del Mundial de Fútbol de Brasil. En esa ocasión, él mismo afirmó que "Zarra metió el gol en la portería y yo en la cabeza de los españoles". Otro mítico gol retransmitido por Matías Prats fue el de Marcelino en el Bernabéu en 1966, en el partido de fútbol España-URSS de la Copa de Europa de Naciones. Además ha puesto voz a todas las finales de Copa de Europa de Clubes en la que participó el Real Madrid.

PERIODISTA TAURINO

Otra faceta de Matías Prats era la de periodista taurino, tema que ha dominado desde siempre puesto que es gran aficionado a la Fiesta Nacional.

La primera corrida que retransmitió la toreaban en Málaga los diestros Nicanor Villalta, Vicente Barrera y Domingo Ortega. Como periodista taurino le hizo la última entrevista radiofónica a Manolete antes de su muerte.

Además de radio, trabajó en Televisión Española desde los comienzos, tanto en retransmisiones deportivas como taurinas. En 1974 dejó de retransmitir en RTVE y pasó a la Asesoría Técnica de la Dirección General. No obstante, continuó realizando algunos trabajos ante el micrófono, sobre todo para Hispanoamérica. En 1981, a petición de Eduardo Sotillos, volvió para retransmitir la Copa de Europa, y en 1982 colaboró en la retransmisión de los partidos de fútbol del Mundial, que se celebró en España. Oficialmente se jubiló de RNE en 1985.

Matías Prats hizo también alguna incursión en política. En 1971 fue elegido Procurador en Cortes de Representación Familiar por la provincia de Córdoba para la formación de la décima legislatura de las Cortes Orgánicas. Fue miembro de las Comisiones de Defensa Nacional y de Información y Turismo.

PREMIOS

Su labor se ha visto recompensado en numerosas ocasiones. Fue Premio Ondas 1955 y 1965, año en que además fue nombrado Periodista de Honor. Asimismo se hizo acreedor a otros muchos galardones, como el Premio Agustín Merelló, Micrófono de Oro otorgado en 1989 por la Asociación de Profesionales de Radio y Televisión; premio Víctor de la Serna, que en 1993 le concedió la Asociación de la Prensa de Madrid; Premio Ondas 1996, Premio Ondas extraordinario otorgado en 1999, con motivo de la conmemoración del 75 aniversario de la radio española, Premio Toda una Vida otorgado por la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión de España en 2000 y Premio Ondas de Oro, que le fue concedido el 24 de noviembre de 2003 con motivo de la celebración del 50º aniversario del galardón por "haber llevado a la radio la máxima expresión narrativa y como voz que perdura en el recuerdo de varias generaciones de españoles".

Matías Prats era miembro de la Real Academia de Nobles Artes y Bellas Letras de Córdoba y de la Real Academia de San Telmo, de Málaga. Estaba en posesión de las Cruces de Cisneros al Mérito Político, Alfonso X el Sabio, al Mérito Militar y Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, que le fue concedida en 1998.

Estaba casado con Emilia Luque y tenía tres hijos, Juan Jesús, María del Carmen y Matías. Falleció, a los noventa años, el 8 de setiembre de 2004, señalada fecha malagueña en que se celebra el día de Nuestra Señora de la Victoria.


LA ANTENA DE GIBRALFARO
******************************

A finales de la década de los cuarenta, ese gran malagueño que fue don Juan Temboury, "Conservador del Castillo de Gibralfaro", cargo honorífico que defendió siempre con denuedo, protagonizó un hecho histórico relacionado con la Radio en Málaga. El amplio anecdotario de este personaje local, tan vinculado a muchísimos acontecimientos culturales de la época, se enriquece con esta joya que incluimos en este trabajo, por considerarla indispensable para comprender en toda su amplitud los avatares de un mundo tan reciente y , a la par tan lejano, con respecto a lo que significó poder sintonizar una emisora de radio, hoy al alcance del más despistado ciudadano.

Perturbaciones no radiofónicas producidas por la antena del Mediterráneo
-------- Gibralfaro y Radio Gibralfaro en pugna
--------- UNA DIMISION QUE NO SE ACEPTA
--------- La antena pudo ser invisible.-
Arboles destrozados.- Peligro de incendio
---------- El Ayuntamiento no ha intervenido, pues no era de su incumbencia.-
El monte, el bosque y la atalaya.-
Los anacronismos del baño; los fusiles y la maqueta. (x)

Potente, clara, luminosa surgía anoche la voz del locutor de cualquier aparato de radio cuyo poseedor, manipulando en el dial, hubiera tropezado con el chorro de energía en la longitud precisa de las pruebas. ¡ Aquí la antena del Mediterráneo !. ¡Radio Gibralfaro en pruebas ¡. ¡ Radio Nacional de España en Málaga ¡. La emisora es potente y si los programas que se nos ofrezcan son agradables, el nombre de Málaga se oirá en una buena zona. Mientras tanto…

Mientras tanto don Juan Temboury Alvarez, ha dirigido al alcalde un extenso escrito, del que hoy se dio lectura en la sesión municipal. No nos será posible publicarlo íntegro, pero procuraremos que el extracto sea amplio y que no pierda nada sustancial.

Comienza así:

Señor alcalde presidente del Exmo. Ayuntamiento de Málaga. Excelentísimo señor: Con el presente escrito tengo el sentimiento de presentar la dimisión del cargo, honorífico, de conservador del castillo de Gibralfaro, que me fue conferido en 1940 por el ministro de Educación Nacional y el Excmo. Ayuntamiento.

A continuación hace un resumen de la labor realizada en Gibralfaro :

Desde 1925, en que el Ministerio de la Guerra autorizó al Ayuntamiento para establecer allí un parque y otros elementos de embellecimiento, sin que el Estado perdiera su propiedad, gestión de don Ricardo Orueta cuando fue director general; construcción de la carretera de acceso, proyecto de don Wifredo Delclós y labor genial de Martínez Falero. Al mismo tiempo que esta tarea de repoblación se acomete la total reparación y el pleno hermoseamiento del castillo: se rehacen enormes murallones desaparecidos, se descombra (sic) el foso en toda su extensión , se reconstruyen todos los adarves, se realiza el solado de los caminos, se divide en bancales todo el terreno para poder trazar jardines; se crean aljibes, albercas, acequias y una red de motores que aseguran el abastecimiento de aguas; se hace una gran plantación de arbolado, de flores, de trepadoras, que formaron una deliciosa huerta-jardín de tipo hispanomorisco, único en España, que ha sido, hasta hace poco, admiración de cuantos lo visitaban.

En esta obra de embellecimiento merece una destacada mención la maravillosa Hospedería, construida gracias a nuestro gran paisano Luís Antonio Bolín, tan amador de Málaga, que con ella ha localizado en Gibralfaro el broche de oro del turismo de la ciudad.

Decadencia.- Pero a partir de aquí es forzoso cerrar el libro de las glorias y abrir el de las desventuras de esta noble atalaya, que tanto significa en la historia de Málaga:

La limitación del tiempo de funcionamiento de los motores a causa de las restricciones eléctricas, hacen dedicar toda el agua de riego a los jardines del Parque y Puerta Oscura, por ello están abrasadas y en peligro de desaparición las plantaciones de Gibralfaro.

Los escombros de albañilería de unas obras de adaptación han sido volcados en el foso del castillo y entre los pinos de la repoblación forestal.

Pero el tiro de gracia a Gibralfaro ha sido el conceder autorización para instalar la antena de una emisora de radio en su interior.

La topografía de Málaga circundada de altas montañas, hubiese permitido otra fácil solución; mejor seria haber elegido una altura próxima a los barrios, evitándose así el tener que atravesar, en postes o conducción subterránea, todo el sector de lujo de la ciudad, hasta llegar al local de la emisora, que va a situarse en el nuevo bloque de viviendas de muelle de Heredia.

Por ser Gibralfaro un monumento nacional, está amparado por unas leyes de protección especial que someten al Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico, a la Academia Nacional de San Fernando y a la Dirección General de Bellas Artes la exclusividad de autorizar su función y reforma.

Y a mayor abundamiento, un decreto recientísimo del 22 de abril de este mismo año (B.O. del 5 de mayo) insiste en este ya viejo criterio: El Estado toma bajo su protección a todos los castillos de España para impedir en ellos toda su intervención que altere su carácter o perjudique a su esencia y hace responsable a los Ayuntamientos en que radiquen de los daños que puedan sobrevenirles. Desgraciadamente existen algunos desastrosos ejemplos y una numerosa literatura condenatoria sobre instalación de antenas en castillos; recuérdense, por citar ejemplos, los de Burgos y Almería, elevadas en época ya lejana.

Así pues, resumiendo, el Excmo. Ayuntamiento, sin fundamento legal, ha permitido un montaje que destruye su propia obra.

También una mísera y mal entendida economía ha presidido la elección de este impropio lugar para la emisora. La razón ha sido el ahorro de un pequeño local donde colocar las maquinarias.

Se hicieron al Excmo. Ayuntamiento varias promesas que garantizaban el respeto al monumento; entre otras se decía que la antena iría accionada por motores que la harían plegar y desaparecer al terminar la emisión. Pero con plena libertad los instaladores han podido hacer las cosas a su capricho, pues no ha habido gestor, técnico o empleado municipal que controle la instalación.

Así la antena “invisible” ha podido levemente modificarse en un terrible castillete metálico, fijo, de 65 centímetros de ancho y que tendrá 80 metros de altura: Ahora,que solo tiene un tercio de su elevación, es visible a través de toda la ciudad, desde el mar y en un círculo de unos cinco kilómetros de radio.

El poste de esta antena es un incongruente y alevoso esperpento contra la historia de Málaga; quiebra brutalmente la noble serenidad de la fortaleza, disloca las medidas y proporciones de sus viejos muros y deshace el apacible conjunto que formaban el monte con el bosque y la atalaya.

Pero estos grandes males para el aspecto externo y urbano de la acrópolis se truecan en la inexorable partida de defunción del recinto, la encantadora paz, la dulce quietud del ambiente; la bellísima gradación del paisaje, compuesto en primeros términos de vibrante vegetación y fondo suave de cálidas lejanías, desaparecen ahora, bárbaramente eclipsados por la antena. Ahora ya no es posible sustraer la vista de ese descomunal apéndice, de la enmarañada red de cables que lo arriostran, de los nudos de anclajes de estas gruesas maromas, distribuidos por toda la superficie del terreno. Ahora el jardín produce solo una sensación de aflicción, de angustioso peligro, que fuerzan a huir del vergel como de una amenaza..

Y existe, en parte, un verdadero peligro: necesidades de instalación han obligado a traer, desde el Seminario, a través de las repoblaciones municipales del arroyo del calvario y Gibralfaro, una línea de alta tensión, que supone un riesgo de incendio, inminente y constante, en lugares tan inflamables como sus bosques de pinos.

Se han arrancado varios árboles, todo el terreno está lleno de surcos mal tapados, por todas partes aparecen altos postes de telégrafo. Para colocar un simple teléfono se usan gruesos palos que remontan unos dos metros en la parte más visible de la coronación de los muros. En el antiguo polvorín se ha abierto un hueco apaisado, de 1,60 x 2,80 metros, que han sido cerrados con unas modernísimas persianas enrollables. La conducción de la antena cruza todo el jardín, baja por altos postes en el frente de la fortaleza de mayor visualidad y se encamina hacia la Alcazaba o Puerta Oscura, en dirección al estudio de muelle de Heredia.

Cual si el lugar fuese un páramo, yermo y desolado, todo se ha hecho con absoluta libertad, con un criterio de tipo utilitario y demostrando, siempre, una rotunda insensibilidad y un total desprecio al monumento.

Después de dejar transcurrir muchos días para serenar el espíritu y, medido el alcance de cada palabra, profundamente entristecido al dirigir esta censura a amigos cordialísimos del Excmo. Ayuntamiento y de la emisora de Radio Málaga, a los que profeso entrañable amistad, cumplo un deber elemental de conciencia al protestar, con todo respeto, pero también con toda energía, por estos tristes desmanes, que vulneran innumerables leyes y que son atentatorios al legendario espíritu de la población.

Me es obligado renunciar, ante los organismos que me designaron para velar por un monumento, ya virtualmente y sin necesidad, destrozado, al que tantos años y afanes he dedicado estérilmente en holocausto de nuestra ciudad.

Málaga, 5 de Julio de 1949.
El delegado provincial de Bellas Artes, J. Temboury.

PROPUESTA DEL ALCALDE

A la lectura del anterior escrito siguió la del siguiente, (sic) que también extractamos suprimiendo partes de menor interés, del alcalde:

“Don Juan Temboury Alvarez, al presentar la dimisión del cargo honorífico de conservador del castillo de Gibralfaro, se ha dirigido, con independencia de hacerlo también al Ministerio de Educación Nacional, al que corresponde estos nombramientos, a la Corporación Municipal de Málaga porque, según se desprende de su atento y razonado escrito uya alguna intervención en dicho nombramiento, que no queda especificada. Después de hacer un resumen de su labor que pone una vez más de manifiesto los desvelos y cuidados que dispensó durante varios años a una obra de tanta importancia turística y recreativa para la ciudad, lo que nos da ocasión nuevamente para congratularnos por el comportamiento de esta persona, que ya motivó que en 16 de Octubre de 1947, por acuerdo del Excelentísimo Pleno, fuese declarado hijo predilecto de la ciudad, así como que fuese colocada en lugar visible de la Alcazaba una lápida que conmemorase sus afanes y esfuerzos por la reconstrucción y embellecimiento de la Alcazaba, pasa a fundamentar en unos párrafos que él titula “Decadencia”, las razones en que apoya para llegar a la resolución de la dimisión aludida.

Analizadas con el detenimiento que merecen las alegaciones hechas por tan ilustre persona, se deduce claramente que las mismas pueden enumerarse de la manera siguiente:

Limitación en el tiempo de funcionamiento de los motores a causa de las restricciones eléctricas que él reconoce que ponen en peligro de desaparición a las plantaciones de Gibralfaro. Para el señor Temboury, “el ahorro de un pequeño local donde colocar la maquinaria” significaba también una alteración en el presupuesto para la instalación de la emisora de bastante importancia, porque, aunque el señor Temboury llama “pequeño local” no ignora que ni el local podía ser pequeño ni su coste había de ser insignificante. Si el edificio es propiedad del estado, en resumidas cuentas, ¿Quiénes éramos nosotros, autorizados solamente al uso de los terrenos, como al comienzo de su escrito deja bien claro consignado el señor Temboury, para poner cortapisas a lo que podían y debían hacer en su casa y en su propiedad?.

Que la antena ha podido ser invisible y plegable, es cosa que a todos nos hubiese satisfecho. No la han realizado así, y nosotros nos unimos al señor Temboury para hacer conjuntamente la lamentación.

Sigue añadiendo razonamientos el señor Temboury para fundamentar su dimisión y dice que el poste es un incongruente y alevoso esperpento contra la historia de Málaga”. Se permite opinar esta Alaldía que en nada puede mancharse la historia de Málaga con la existencia de este poste.

Alega el señor Temboury que “quiebra brutalmente la noble serenidad de la fortaleza”. Humildemente también, porque tiene menos conocimiento de la fortaleza y de la serenidad, esta Alcaldía se permite opinar que aquí no se quiebra nada.

Dice el señor Temboury que el poste “disloca las medidas y proporciones de sus viejos muros y deshace el apacible conjunto que formaba el monte con el bosque y la atalaya”. Con remembranza en la idea de décimas del “Vértigo” de don Gaspar Núñez de Arce. También se permite opinar la Alcaldía que ni los viejos muros se habrán de asombrar por ver levantarse junto a ellos este dedo metálico, ni el bosque ni la atalaya en su apacible conjunto, se han de sentir celosos por convivir con estas antena metálica.

Califica el señor Temboury de “grandes males para el aspecto externo y urbano de la acrópolis”, porque pueda morir, el señor Temboury lo da ya por muerto al extender su papeleta de defunción diciendo que “estos grandes males se truecan en la inexorable partida de defunción del recinto” por las razones siguientes:

a), “encantadora paz” ;
b), “la dulce quietud del ambiente”;
c), “la bellísima gradación del paisaje, compuesto en primeros términos de vibrante vegetación y fondo suave de cálidas lejanías, que desaparecen ahora, bárbaramente eclipsadas por la antena”;
d), “que ahora ya no es posible sustraer la vista de ese descomunal apéndice”, amén de otras consideraciones que se refieren a la red de cables, nudos, maromas, etc; que “fuerzan a huir del vergel como de una amenaza”.

Es lamentable que, aún en el supuesto de que en todo esto asistiese una completa razón al señor Temboury, el Ayuntamiento no haya coincidido con él y haya demostrado, según expresión suya, “una rotunda insensibilidad y un total desprecio al monumento”.

Aún considerando excesiva la adjetivación con que el señor Temboury califica la decisión municipal, así como el calificativo de “desmanes”, que, al decir del señor Temboury, también son “atentatorios al legendario espíritu de la población”, no cree debe rectificar en lo más mínimo la complacencia y la alegría con que vió coronados sus esfuerzos para que en Málaga se instalase una emisora de tanta importancia y trascendencia.

El daño que pueda hacerle al castillo de Gibralfaro el mástil de hierro es insignificante si se compara con las ventajas que puede reportar a nuestra ciudad el contar con una emisora tan potejnte, y la altura quye ese másteil ha alcanzado será irrisorio también con compar5ación con la que va a tener a través del mundo el nombre de la ciudad.

Nunca pensamos que fuese el señor Temboury, que tan amorosamente cuida, como conservador que es de Gibralfaro y de la Alcazaba, el que protestase por la instalación junto a lo antiguo, de lo que a nuestra época y generación corresponde, ya que es el que nos ha dado una lección al reconstruir el recinto árabe de cómo puede hacerse compatible lo antiguo con lo moderno, al albergar en el seno de la Alcazaba, para pasmo de los visitantes, muchos de los cuales aún no se lo explican, un baño de mármol, Un museo, o intento de ello, con vestigios romanos; un magnífico mostrador de una desaparecida tienda de ultramarinos, una virgen sin cabeza y un cristo de amorosos brazos abiertos al visitante, la maqueta de uno de los proyectos de nuestra S.I. Catedral, y si no hubiesen faltado los medios ya estaría funcionando un magnífico ascensor, capaz para veinte o treinta personas, que había de desembocar en el mismo corazón del monumento.

Todos estos anacronismos del ascensor, el baño, los vestigios romanos, el cristo, los herrumbrosos fusiles, la maqueta de la catedral, no han llevado nunca al Ayuntamiento a considerar que sea preciso extender la papeleta de defunción a tan estimable obra.

No hemos hecho más que seguir su lección para declarar que nos complacemos en que junto a lo arcaico, como complemento de ello, el castillo de Gibralfaro tenga una antena moderna que más da que quita y más favorece que desprestigia.

El cristo de la Alcazaba parece como si, con un gesto comprensivo, perdonase todo cuanto allí se ha hecho. ¿Por qué no extender este perdón a la instalación de la antena metálica de Gibralfaro?.

A la vista de cuanto antecede, el Alcalde que suscribe tiene el honor de proponer a sus compañeros de corporación que no se acepte la dimisión presentada por el señor Temboury , el cual debe comprender que hay que sacrificar el punto de vista particular al del interés general, ante la imposibilidad de hacer compatibles ambos, y para que de Málaga y mejor servicio de ella siga desempeñando el cargo de conservador de dicho castillo, para cuya misión el Ayuntamiento estará dispuesto a seguirle prestando cuanta colaboración le demande y esté a su alcance facilitar.

Salas Capitulares de Málaga. 3 de agosto de 1949.
La propuesta fue aprobada.

Biblioteca Cánovas del Castillo
Diputación Provincial de Málaga.
“Archivo J. Temboury”
Colección de carpetas nº 67. Gibralfaro.
Viernes 6 de agosto de 1949 - SUR


MALAGA Y LA IGLESIA EN LA RADIO


GUILLERMO JIMENEZ SMERDOU,
CREADOR DE "TOBOGÁN" Y "CINE INVISIBLE"

Guillermo Jiménez Smerdou se inicia en Radio Nacional de Málaga el 15 febrero de 1949 con un programa especializado en cine que se titulaba Cine invisible. Se emitía los martes de cada semana, de nueve a nueve y media de la noche y su base fundamental era la actualidad cinematográfica en todas sus vertientes. Entrevistas, películas estrenadas, crítica de las mismas, avances de próximas proyecciones y todo el arsenal de noticias que el celuloide generaba, entonces como hoy, desde su aparición.

Durante treinta años consecutivos, Cine invisible se mantuvo en antena con una notable audiencia, fidelizada gracias a las opiniones y comentarios escritos desde el profundo conocimiento de este profesional del medio. Guillermo Jiménez Smerdou tiene contabilizadas más de seis mil críticas sobre películas, emitidas en radio o publicadas en medios escritos. Concretamente en el período comprendido entre 1949 y 1979. Prácticamente ha visualizado y emitido opinión sobre todo el cine que se ha proyectado en esta ciudad durante la segunda mitad del siglo pasado. Y cuenta en su haber, con lo que en su día significó un importante atractivo radiofónico, por ser la primera iniciativa en España. Consistía en retransmitir una película en directo por la radio desde la misma sala de exhibición.

Aunque los empresarios de las salas de cine, se mostraron reticentes en principio a dar luz verde a la idea de que la película se enviase a los hogares por medio de la radio, tras las primeras experiencias positivas, prácticamente todas permitieron que el experimento siguiese adelante. Y de este modo, con las facilidades otorgadas por el cine Echegaray, Radio Nacional en Málaga llevó, una vez por semana, el mismísimo espíritu del cine a los enfermos e impedidos; a gentes de escasos recursos económicos y también, como no, a los buenos cinéfilos que, tal vez vista la proyección por la tarde, sintonizaban por la noche a las once de nuevo con las ondas. Era una fórmula ideal para retomar el argumento, la música o el diálogo, en casos muy puntuales y significativos. Pero, quienes agradecieron sobre todas las cosas aquella iniciativa, fueron los componentes de la Organización Nacional de Ciegos, que por primera vez, se permitían el lujo de que alguien les narrase paso a paso y con detalle el acontecer de un film.

Para poder desarrollar el guión narrativo, adecuado a la película que se iba a emitir esa semana, Guillermo Jiménez Smerdou previamente debía visualizarla dos veces en la propia sala. De este modo, y sin dejar de tomar notas durante la proyección, confeccionaba el guión, para que posteriormente el locutor designado solo tuviese que leer las explicaciones desde los instantes previos al comienzo y durante los silencios prolongados de diálogo. Cualquier película, podía necesitar con facilidad treinta o cuarenta folios escritos, que solía leer con su énfasis característico, el por entonces primer locutor de la emisora, Antonio Carmona.

Tras el cine Echegaray, aceptaron colaborar los empresarios del Málaga Cinema. De ahí se pasó al recoleto Alcázar, más tarde al Victoria, luego el Gran Albéniz e incluso el Teatro Cervantes en su etapa dual de ofrecer espectáculos teatrales y cine, cuando les conviniese a sus propietarios. La única sala que se negó sistemáticamente a que sus películas tuviesen tratamiento radiofónico, fue el Goya, por lo que desde este local nunca se pudieron emitir las sesiones especiales de Cine invisible, que durante algunos años de la década de los sesenta, hicieron las delicias de los muy amantes del séptimo arte en Málaga.

Años después, Manuel Martín Ferrand recabó el concurso de Guillermo Jiménez Smerdou para poner en práctica el modelo de Cine Invisible por la cadena nacional y durante una larga etapa, se mantuvo también en antena. Luego, la propia inercia de los acontecimientos, hizo languidecer aquello que tiempo atrás significó un importante aliciente en el panorama de radio-espectáculo. La intensa labor creativa de Guillermo Jiménez-Smerdou en el mundo de la Radio durante tantos años de forma ininterrumpida se le reconoce en 1979, con la concesión del Premio Ondas uno de los más importantes galardones que se conceden en España a los profesionales del medio.



Programación del jueves 20 de mayo de 1954 de la única emisora existente en Málaga. Radio Nacional. Comenzaba a la una de la tarde,para descansar a las cinco y reanudar por la noche la emisión, también solo durante unas horas. Por ser jueves,los readioyentes podian disfrutar de la invitación a la sonrisa que siempree representaba escuchar "Tobogan".

* Capítulo pendiente


Antonio Carmona


Antonio Carmona retransmite junto a Antonio Barceló, el ascenso del C.D. Málaga a Primera División desde los Campos de Sport de El Sardinero en Santander. Temporada 58-59.


Daniel de la Puerta


Antonio Barceló


Juan Antonio Rando


Francisco Cortés, "Pacurrón"


Jose Luis Navas


CARACOLA

Revista malagueña de poesía

El primer número impreso de CARACOLA aparece el día uno de noviembre de 1952, en formato de cuadernillo, con pastas de cartulina y con 24 páginas interiores sin numerar. En este número inaugural, ya figura el Consejo de Dirección que, bajo la dirección de José-Luis Estrada Segalerva, está formado por: Sebastián Souviron, José A. Muñoz Rojas, Baltasar Peña Hinojosa, José Salas y Guirior, Elena Villamana, Francisco Sanz Cagigas, Ángeles Rubio-Argüelles, Alfonso Canales, Carlos R. Spiteri, María Antonia Sanz Cuadrado, Francisco Bejarano Robles, Antonio Gómez Gutiérrez, Antonio Piqueras y Santiago Souviron. Cuidador de la edición: Bernabé Fernández-Canivell y Administrador: Urbano Diéguez Igea.

Abre el número una presentación titulada PROPÓSITO, firmada por el director José-Luis Estrada, de la que entresacamos algunos párrafos que definen y concretan los fines y la intención de la revista:

"En una ciudad como Málaga, en que la poesía está en el ambiente, y en la que hay muchos poetas, aunque no todos hagan versos, faltaba ahora, porque antes lo hubo, un órgano de expresión de estos sentimientos.

Una revista puede ser el oído de papel que recibe y retiene los versos de la ciudad. Los que en ella se dicen y los que a ella se le dicen. Los que hasta ahora circulaban en voz baja y en el círculo, minoritario siempre, de los aficionados.

(...) Este es nuestro intento y a él vamos, optimistas y dispuestos a sumar el esfuerzo de los que aislados, aún con sobra de buena voluntad, no podíamos realizarlo. Por las páginas de esta revista, como una modalidad de turismo literario, desfilarán nombres de todos conocidos, consagrados y jóvenes que tienen algo que decir y que lo que tienen que decir merece la pena de ser conocido.

(...) Los hombres que haremos Caracola, seremos poetas de esos que se han definido diciendo, que son hombres que hacen igual que los demás y además hacen versos. Algunos de los que hicieron "Litoral" se fueron para siempre, otros están o estarán con nosotros.

Desembarcamos de aquel "Litoral" y de la mar lejana y soñadora nos hemos traído esta Caracola que conserva sus mejores resonancias. Ella nos guiará en esta peregrinación terrena. En este primer viaja ya nos acompañan Manolo Altolaguirre y José Mº Souviron. Otros vendrán ,a los que las páginas abiertas de nuestra revista, los recibirán y estrecharán como brazos fraternales.

Aspiramos a que muchos malagueños lean Caracola. En una sección de estilo telegráfico, reflejaremos la vida cultural de la ciudad y en otras páginas reviviremos los nombres y las poesías de antiguos poetas sobre los que va cayendo el ineludible polvo del tiempo, que al espesarse forma la película opaca de la indiferencia y del olvido. Para los paisanos nuestros, que ausentes y lejanos no pueden mirarse en los eternos ojos azules de la tierra madre, Caracola les llevará el eco de las voces malagueñas. Pensando en ellos, también compondremos la revista seguros de que nuestra pequeña embajada mitigará algunas veces sus melancolías andaluzas y mediterráneas.

Todo el que tenga algo que decir, tiene las páginas de Caracola a su alcance. (...) La dificultad de empezar, y la tibieza de nuestro ánimo ante ella, ha sido superada por el aliento, consejo y ayuda material importante de don Manuel García del Olmo, Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, que propicio siempre a fomentar y apadrinar cuanto en bien de Málaga pueda hacerse, se adelantó a nuestras peticiones y espontáneamente nos tendió la mano de su generosidad.

Quede aquí constancia de nuestra gratitud, para con él en primer lugar, y para todos los que se sumen a nuestro intento, colaboradores desinteresados y suscriptores en definitiva, que harán posible la satisfacción de nuestra ilusión, con la que aspiramos a cubrir una pequeña necesidad de Málaga.

José-Luís Estrada


Personal de RNE en Málaga, años 50 / 60 :

Antonio Carmona Pacheco,Antonio Barceló Roldán,Guillermo Jiménez Smerdou,Miguel Martín Alonso,Ricardo Ruíz Vidal,Daniel de la Puerta Medrano,Eduardo Vigil,Juan Martín Navas, Oposisiones a Dptº de Estadistica en Madrid. De ahí viene a Málaga.Mª Isabel Márquez,Mª Victoria Conejo,Saly González,Mª Carmen Arrondo,Diego Gómez, Angel Quiroga Seoane,Cláudio Grondona,Conchita Martinez,Esteban Ribot Quiles,Justo Banquero,Juan Bautista Ocaña,Eduardo Salado,Pedro Prats Cañete,Jose Mª Guadamuro,Jose Gil Cobo,Mauro Sáenz Hidalgo,Jose Márquez Bracetti,Jose Otaola,Juan Barceló,Emilio y Jose Mª Morales Lamothe,Juan Pineda,Rafaelita Hernández,Aurora Ribera,Loli Astola,Antonio Plumet.



Programas a recordar de RNE en Málaga . Desde 1949 a 1980

“GONG. ONDAS DE AMENIDAD”- /J.Martín Navas. “El inspector Robert”
“CINE INVISIBLE” – Guillermo Jiménez Smerdou
“CANDILEJAS” – Claudio Grondona , escribía sobre costumbrismo malagueño. Utilizaba el seudónimo de “Carlos Montenegro”
“ACUARELAS” – Victoriano Frías, abogado. Programa de humor. Tras una discusión con Sanz Cagigas abandona y Guillermo Jiménez-Smerdou crea Tobogán.
“TOBOGAN” Guillermo Jiménez Smerdou – 1.300 semanas en antena. Pepita y Mariquita, El fantasma de la calle Molinillo, El gran amor de Juan Pérez, etc.
“BAZAR” – programa infantil, presentado por Maria Isabel Márquez
“FIESTA EN LA RADIO” – patrocinado por Sobrinos de Félix Sáenz, presentaba Antonio Barceló con Jose Luis Navas y Daniel de la Puerta.
“LINEA ABIERTA” – Guillermo Jiménez Smerdou. Entrevistas sobre temas candentes. Se emitía a nivel nacional.
“BUENAS NOCHES” – José Salas y Guirior.
“COMPÁS DE MEDIANOCHE” – Angel Quiroga.
“REDONDEL” – Juan Cortés Salido . “Charlas de Don Juanito y el Enterao”. Con Juan Bautista Ocaña y Miguel Martín Alonso.



Componentes de Radio Nacional de España en Málaga,tras el homenaje que se le tributó, por jubilación en 1980, al locutor Daniel de la Puerta.

*Texto pendiente


Federico Martín Bahamontes
y Antonio Carmona en Málaga.



Alejo Jesús García Ortega


EL MAESTRO LECUONA ESTUVO EN MÁLAGA EN 1963

Creador de la mundialmente famosa compsición "Malagueña", su nombre apenas tiene eco entre las nuevas generaciones

Ernesto Lecuona y Casado (6 de agosto de 1895, La Habana, Cuba - 29 de noviembre de 1963 Santa Cruz de Tenerife, España) fue intérprete y compositor de música, sin duda el mejor y más legendario músico cubano de su época.

Hijo de un periodista español que se radicó en Cuba, comenzó a estudiar piano bajo la tutela de su hermana Ernestina. Fue un niño prodigio. Dio su primer recital a los cinco años, y a los trece realizó su primera composición, la marcha two step titulada Cuba y América para banda de concierto.


El Maestro Lecuona, en octubre de 1963, durante su estancia en Málaga, un mes antes de morir.

Estudió en el Peyrellade Conservatoire con Antonio Saavedra y el famoso Joaquín Nin. Lecuona se graduó en el Conservatorio Nacional de la Habana con una medalla de oro en interpretación cuando tenía 16 años. Fuera de Cuba comenzó su carrera en el Aeolian Hall (Nueva York) y continuó sus estudios en Francia con Maurice Ravel. Él introdujo la primera orquesta latina en los Estados Unidos.

Junto a Gonzalo Roig y Rodrigo Prats, forma la trilogía más importante de compositores del teatro lírico cubano y en especial de la zarzuela. El aporte más importante de Lecuona al género teatral es la fórmula definitiva de la romanza cubana. Entre sus obras destacan las zarzuelas Canto Siboney, Damisela Encantadora, Diablos y Fantasías, El Amor del Guarachero, El Batey (1929), El Cafetal, El Calesero, El Maizal, La Flor del Sitio, Tierra de Venus (1927), María la O (1930) y Rosa la China (1932); las canciones Canto Carabalí, La Comparsa y Malagueña (1933), perteneciente a su suite Andalucía; sus obras para danza, Danza de los Ñáñígos y Danza Lucumí; la ópera El Sombrero de Yarey, la Rapsodia Negra para piano y orquesta, así como su Suite Española.


El maestro Lecuona, junto al alcalde de Málaga en octubre de 1963, Francisco García Grana y un sobrino del compositor cubano.

Con sus zarzuelas más importantes, Ernesto Lecuona dio forma clásicamente definida a la zarzuela cubana en cuanto a género y estilo se refiere. Algunas de las zarzuelas aquí mencionadas son las únicas producciones latinoamericanas que se han integrado en los repertorios en España. En 1942 su composición Siempre en mi Corazón fue nominada para el Oscar como la mejor canción; perdiendo sólo contra White Christmas.

En 1960, profundamente descontento con el gobierno de Fidel Castro, Lecuona se traslada a Tampa. En las décadas que siguieron, la historiografía musical cubana, bajo presión del partido oficialista, no tuvo en cuenta la significación social y cultural de este músico, es preciso reconocer que al acopio y difusión de su obra dedicaron importantes esfuerzos su amigo y colaborador artístico Orlando Martínez, así como el también pianista y musicólogo cubano Odilio Urfé. Lo cierto es que la prensa y la crítica —tanto foránea como del patio— le fueron siempre favorables a Lecuona.


El maestro Lecuona, entrega una réplica de la Virgen del Cobre al alcalde de Málaga, Francisaco García Grana, durante la estancia del maestro cubano a nuestra ciudad, un antes de su muerte.

Tres años más tarde muere en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, durante unas vacaciones para conocer la tierra natal de sus padres. Sus restos descansan en el cementerio de Gate of Heaven, en Hawthorne, Nueva York..




Antena e instalaciones técnicas de RNE en Málaga, situadas en las inmediaciones del Campo de Golf, durante la década de los años sesenta.




LOS TRES DEL SUR, Tony Carmona, Vicky Cabrera y Chiqui . Uno de los grupos malagueños más cotizados en los años sesenta.


TRIGAL, la continuación de Los tres del Sur,
con el cambio de Chiqui por Manolo Gallego.


 
 

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